lunes, 29 de noviembre de 2010

"Iom Kipur, sacrificios por el pecado y ofrendas de culpa no generan expiación a menos que uno se arrepiente y cree en la expiación que concedan"


Rambam Hiljot Shgagot 3 a


Rambam Hiljot Shgagot 3 b

Una Historia Personal de Janucá

Por Mendy Shemtov


Hacía frío y caía nieve. Había hielo por todas partes. Era una noche terrible. En una avenida del barrio Queens en Nueva York caminaban dos muchachos con sombrero de ala ancha y sacos oscuros. Ambos cargaban bolsas en sus manos. Bolsas llenas de candelabros y "Janucá guelt". De repente, uno de ellos le dice al otro: "no te aconsejo entrar ahí", mientras miraba hacia una oficina: "la última vez que entré, me echaron, y de qué manera…."

Queridos lectores, no se trata de un cuento de Sherlock Holmes…
Esto es una historia real. Se las cuento.

El año pasado estudié en una Ieshivá en Nueva Jersey, el "Rabbinical College of America''. Era víspera de Janucá, y por pedido del Rebe, y en espíritu de sus enseñanzas y ejemplo de amor al prójimo, salimos a las calles provistos con janukiot, velas, folletos, sevivones y claro, monedas de "chocolate-guelt". Estaba bajando el sol. A esa hora, las familias judías se reunían para festejar Janucá en sus hogares.

Mi compañero -nacido en Israel- y yo, nos subimos al tren en dirección a Queens.

Esto explica la introducción. Mi amigo visitaba esa calle los viernes para poner tefilín a los profesionales judíos y compartir algo sobre la lectura semanal de la Torá. Esto no es tarea fácil, ya que mucha gente nos confunde con aquellos que vienen a juntar plata para diferentes causas. A veces nos echan. Tengo que confesar que no todos nos echan (¡les agradezco!), pero a veces sí y no es agradable.

Es por eso que mi amigo me advirtió que no entrara. No porque no hubiesen judíos en ese consultorio -tenía un cartel grande que decía algo como Dr. & Cohen Inc.-, sino porque no es muy agradable ser echado, además del hecho de perder tiempo en una oficina mientras podés estar haciendo algo más útil.
Yo tuve que tomar la decisión, entrar o no entrar. Las imágenes que me pasaron por la cabeza en ese instante no fueron muy tentadoras.

Cada judío tiene una chance. Cada judío tiene una chispa divina que solamente hay que darle aire, y brota en una potente llama. Con eso en mente tomé la decisión.

Al entrar, vi detrás del vidrio a la secretaria. Pero no me intimidé. Me dirigí hacia ella con una sonrisa y le dije: ¡feliz Janucá! ¿Hay algún judío en esta oficina? Mientras tanto, le extendí la janukiá para el doctor, por la abertura debajo del vidrio donde la gente normalmente pasa cheques, formularios, y cosas por el estilo… Además, le entregué un folleto de Janucá y un sevivón. Después le pregunté: "¿usted es judía, por casualidad?" Yo ya sabía la respuesta. Por eso es que empecé a sacar la segunda janukiá de mi bolso... "Ssssssi. ¿Pero tengo que pagar?", preguntó. La miré con una cara que decía "¿de qué planeta caíste"? Le contesté: "esto es para vos, para que prendas las velas de Janucá". 
Ahí es cuando vi algo que no se ve muy a menudo: la cara de soy-la-secretaria-no-te-metas-conmigo-soy-capaz-de-llamar-a-la-policía, se derritió, y quedó su cara real desenmascarada; como diciéndome: "sí, soy judía, gracias por darme la posibilidad de redescubrir y reforjar mi vínculo con mi pasado, futuro y más que nada, presente. Gracias por oír un llanto dentro de mí que ni yo misma sabía que existía…"

En fin, me fui del consultorio, yendo hacia mi próximo "cliente"… Pasó una hora, y por alguna razón, pasé una vez más, enfrente de aquel consultorio… y me quedé helado. A través de la ventana, se podía ver muy claramente, una janukiá encendida.

Quizás les dije al principio del artículo que caía nieve y hacia frío. En ese instante (a pesar de quedarme helado...) se derritió toda la nieve; bueno, por lo menos la nieve interior.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Nuestra Misión


Cada generación tiene su papel en la historia.

De todas las generaciones que nos precedieron hemos heredado abundantes sueños: Filosofía, verdades, sabiduría y propósito. Somos pequeños enanitos parados sobre los hombros de sus ideas y de sus nobles hechos.

Es el mandato de nuestra generación, y nuestro destino, hacer el sueño realidad.



Extraído del libro Trayendo el Cielo a la Tierra Por Tzvi Freeman basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch ZI"A

Shgagot 2


Tema Interesante: ¿Que está considerado haljacimante como una "transgresión sin querer"?

sábado, 27 de noviembre de 2010

El Nieto El Abuelo y El Rabino



Nuestro gran amigo y participante de los Shiurim, el Sr. Mauricio Gertner, con los tefilin puestos junto a su querido nieto Uri y el Rabino Eliezer Shemtov en el Beit Jabad Montevideo.



Bajando a Tierra



Cuando todo comenzó, el Cielo estaba aquí en la Tierra.

El plano físico, más que cualquier otro de los más elevados mundos espirituales, era el lugar donde la Divina Presencia anhelaba estar.

Pero el hombre erradicó poco a poco la Divina Presencia de su hogar: con el árbol del conocimiento, con el hombre que asesinó a su hermano, con todas esas cosas que los seres humanos suelen hacer…

Como el hombre la erradicó, sólo el hombre la puede hacer volver. Y esto comenzó con Abraham quien proclamó la unidad de D-os por todo el mundo.

Y culmina con nosotros. Nuestra generación traerá el cielo de regreso a la Tierra.


Extraído del libro Trayendo el Cielo a la Tierra Por Tzvi Freeman basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch ZI"A

Shgagot 1

Las leyes de los sacrificios de uno que transgrede sin querer

viernes, 26 de noviembre de 2010

El Llanto de un Niño

Basado en las Enseñanzas del Rebe de Lubavitch


Cuando Rabi DovBer de Lubavitch era un hombre joven, vivía en la misma casa que su padre, Rabi Schneur Zalman. Rabi DovBer y su familia vivían en el apartamento de la planta baja, y Rabi Schneur Zalman vivía en el segundo piso.

Una noche, mientras Rabi DovBer estaba profundamente absorto en sus estudios, su hijo más pequeño se cayó de la cuna. Rabi DovBer no oyó nada. Pero Rabi Schneur Zalman, que también estaba sumergido en el estudio en su apartamento del segundo piso, oyó los gritos del bebé. El Rebe bajó, levantó al bebé del piso, secó sus lágrimas, lo acomodó nuevamente en la cuna, y lo acunó hasta hacerlo dormir. Rabi DovBer seguía inmutable a todo.

Más tarde, Rabi Schneur Zalman amonestó a su hijo: “No importa cuan elevadas sean tus ocupaciones, siempre debes poder oír el llanto de un bebé.”

El Rebe de Lubavitch contó esta historia en una reunión de activistas en 1962. “Para mí,” dijo el Rebe, “esta historia caracteriza el enfoque de Jabad-Lubavitch. Con todo el énfasis que uno debe invertir en el refinamiento personal y su servicio al Todopoderoso, uno siempre debe oír el llanto de un niño.”

“Hoy en día, esto es más aplicable que nunca, cuando muchos niños judíos de todas las edades, han caído de la cuna de su legado judío. Sus almas gritan hacia nosotros, y debemos tener la sensibilidad para oír sus gritos y responder. Debemos interrumpir nuestros rezos y estudios y hacer todo a nuestro alcance para apaciguar estas almas desesperadas y restaurarlos a la cuna de su legado.”

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Pidion Peter Jamor

Cumpliendo con la mitzva de redemir el Peter Jamor (asno primogénito).

Bejorot capitulo 6


La mitzvá de Maaser Behemá (diezmo del ganado)


Mazal Tov!!!




Con mucha emoción, alegría y agradecimiento a D'os les informo del nacimiento (hace una hora) del primer hijo a mi hermano mayor, Mendy, en Johannesburgo, Sudáfrica.

Les deseo a mis queridos padres y a Mendy junto con su esposa Musia que tengan muchos najes, con mucha salud y que siempre podamos, junto con todo el pueblo de Israel, festejar en alegrías!!!

El shiur de Janucá (por mi hermano Mendy) no será hoy. Avisaremos el nuevo horario por email.


Mazal Tov! Mazal Tov! Mazal Tov!

Tío Bentzy :)


Para mandar un mensaje a Mendy y Musia: menshemtov@gmail.com

martes, 23 de noviembre de 2010